
La Fundación Telefónica organiza el ciclo ‘Jóvenes y comunicación social digital: La nueva movilidad’ cuyo objetivo es indagar en la utilización responsable de las redes sociales y la percepción que los nativos digitales tienen sobre ellas. Estructurado en cuatro coloquios, el ciclo se ha abierto está tarde con el primero de ellos titulado ‘Reinventando las redes sociales: Movilidad y privacidad’. El director de comunicación de Tuenti Cristóbal Fernández Muñoz; el defensor de la Comunidad de Eldiario.es, José Cervera; el CEO de Eleven Pahts, Chema Alonso; la abogada especializada en nuevas tecnologías, Internet y seguridad TI., Paloma Llaneza y el responsable del Centro Criptológico Nacional, Álvaro García fueron los invitados que han intervenido bajo la moderación del periodista de Actualidad Económica Miguel Ángel Uriondo.
Al tratarse de profesionales provenientes de diversas disciplinas, el enfoque sobre el uso y la regulación de Internet y las redes sociales proporcionó diferentes puntos de vista. Aunque ha habido una idea con la que todos los participantes han coincidido: Es imposible no comunicarse.
Así lo defendió José Cervera quien, con su introducción antropológica, ha explicado la necesidad humana de comunicarse con otros y cómo la aparición de los social media surge de un desarrollo lógico en la evolución humana que busca trasladar la comunicación y las relaciones cotidianas a otro nivel. “Si tu asilas a una persona se rompe porque necesita el contacto con otros seres humanos”, indicó. Según su punto de vista, algunas herramientas básicas como el correo electrónico ya permitían establecer una red social algo arcaica.
Facebook, Twitter, LinkedIn, son algunas de las más conocidas y utilizadas, pero aplicaciones como Whatsapp también se emplean con esta funcionalidad. Los datos aportados por Álvaro García sobre el número de usuarios que manejan alguna de ellas ilustraron el porcentaje de utilización de Internet. En la actualidad, el uso de teléfonos inteligentes ha disparado las cifras llegando al 33% de penetración en España, con 15 millones de usuarios activos.
Riesgos y regulación
A medida que se fue construyendo la sociedad civil se fueron desarrollando unas normas de privacidad y convivencia. En el mundo virtual sucede lo mismo. Así, las actividades que más se realizan en Internet son dar información personal, hablar sobre lo que gusta, compartir la localización, subir fotos y el uso de servicios de microbloggins. Al compartir gran volumen de información personal de manera pública se corre el riesgo de sufrir algún tipo de amenaza como el ciberacoso, el grooming, la geolocalización, la pérdida del control de los contenidos o la suplantación de identidad.
Entonando un particular mea culpa, el hacker Chema Alonso rescató un post de su blog para hablar de cómo la seguridad informática suele hacerse teniendo en cuenta a los usuarios más avanzados, pero dejando a un lado aquellos que no están familiarizados con la terminología propia del ámbito y que, al sentirse perdidos, abandonan el tema. Lanzando algunas preguntas al público, se hizo visible el desconocimiento generalizado sobre aspectos clave de la seguridad cotidiana en el ámbito de las nuevas tecnologías.

“Las identidades digitales son parte de tu vida. Estás ligado a ellas”, aclaró Alonso. Por eso, igual que en la vida cotidiana no se desvelan datos que no quieran compartirse con el resto del mundo, en las redes sociales hay que ser cauto a la hora de compartir información. Lo que se sube a Internet, permanece en Internet y el control sobre la difusión del contenido se pierde aunque se borre de la red social o site donde se alojó originariamente.
Sobre las soluciones para acatar este problema se plantearon dos posturas básicas:
- Hacer una regulación para prohibir subir determinado contenido
- Que cada usuario sea responsable de la información que comparte
Además, la abogada Paloma Llaneza explicó el derecho al olvido que todos los ciudadanos pueden ejercer frente a buscadores como Google (el más conocido y utilizado). Pese a algunas voces críticas, negó que tal derecho fuera en contra de la libertad de expresión ya que la información no desaparece del sitio en el que fue publicada. Simplemente, no se indexa en el buscador. “Google sabe más de vosotros que vosotros mismos”, señaló y explico cómo las redes sociales solicitan información sobre cada usuario y animan a compartir.
Aunque está por ver qué pasará en un futuro, los datos se presentan como el nuevo petróleo y quienes los obtengan, los vendan o sepan interpretarlos, serán los profesionales más cotizados del mañana.
Todas las sesiones se podrán seguir por streaming y participar en Twitter con el hashtag #JovenesyRRSS.
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Imagen: Jason Howie